EUTANASIA DE LA DEMOCRACIA | Entrevista a Felipe Celesia y Pablo Waisberg

Un hecho inesperado: es otro ataque a la democracia, otro desatino.

Aquella simulación, parida entre intrigas y dilemas, arroja el peor de los resultados.

La mística revolucionaria, enredada en un extendido error de cálculo, avanza entre el idealismo y las armas.

Pero la marca de un ascenso en la violencia, archiva las ideas en el espacio reservado a todo cinismo emparentado con la especulación, política, que acompaña inoportunas ambiciones de poder.

Una vez más se abusa de la pureza joven que, en su divorcio con la realidad, comete pecados de inexperiencia.

La pretendida eutanasia de la democracia, era un suicidio.

En enero de 1989, matar y morir pudo imponerse como mandato insuperable de una expresión política empeñada en recordarnos que, la sangre derramada es la que nutre el cuerpo de organizaciones, de izquierda y de derecha, que buscan acortar el tiempo de la democracia.

La idea de intentar ejercitar, un grupo de militantes, la resistencia civil imaginada como insurrección popular, aunque sin pueblo, deriva finalmente en aquella caravana de vehículos que, el 23 de enero, penetra en el Regimiento de Infantería, en La Tablada, ofreciendo la imagen anticipada, y fantasmal, de un cortejo fúnebre. Ese cortejo que no podrá rendirle honores a sus después caídos.

En ese mismo combate sepultaron, con su sacrificio inútil, las banderas del Movimiento Todos por la Patria; esas banderas que aun flameaban aunque, para ese entonces ya, “todos”, eran menos.

Hasta aquí el prejuicio.

Han pasado tantos años desde aquel día y, esa jornada trágica despertó el interés de Felipe Celesia y de Pablo Waisberg, que han decidido investigar, estudiar, analizar documentación, clasificar y procesar todo tipo de información relacionada con el MTP, con ese combate final en La Tablada, con el juicio posterior, con la prisión de los militantes combatientes y con el indulto que pone en libertad a Gorriarán Merlo.

Una narración que es clara. Un muy buen libro en el que cobran fuerza los testimonios. Un trabajo coherente que aporta luz, ante tanta oscuridad.

¿Cuánto tiempo les llevó organizar y darle forma a este trabajo, hoy convertido en libro?; ¿podemos hablar de etapas bien definidas, o se fueron encimando las partes del todo y recién después lo estructuraron?

F. C: Somos bastante sistemáticos con los libros. Digamos que desde nuestro primer trabajo, La Ley y las armas. Biografía de Rodolfo Ortega Peña, hemos ido perfeccionando un sistema propio de producción y escritura. En general nos tomamos un promedio de tres años para terminar un proyecto. Con La Tablada no hicimos excepción. La idea surgió cuando estábamos escribiendo Firmenich y llegamos al 23 de enero de 1989. Ahí se nos complicó la cronología. Teníamos que hacer un resumen de lo que había ocurrido en aquel enero del 89 y nos costó hacer una puesta en común. En aquel episodio había un misterio y muchos dudas, el terreno perfecto para un ensayo de investigación. El trabajo de campo fue arduo y las fuentes, sobre todo los que habían sobrevivido al asalto, estaban muy renuentes a hablar. Cuando la historia empezó a surgir más claramente se nos apareció una dificultad narrativa: como contar todo lo que ocurrió después del asalto a La Tablada sin que el lector abandone el libro. Sabíamos que la parte del combate iba a ser muy intensa y lo que correspondía a la historia política del Movimiento Todos por la Patria (MTP) iba a captar mucho interés. Al final nos definimos por alternar un capítulo del combate con uno de la historia política y concentrar al final lo posterior.

¿Fue todo fácilmente consensuado entre ambos, o alguno debió aceptar con dudas otro criterio, para poder avanzar?

P. W: Solemos intercambiar muchas opiniones. En general, nos ponemos de acuerdo. Alguno de los dos logra convencer al otro. Cuando eso no ocurre, vamos buscando un punto de consenso. Es la forma de trabajar juntos. A veces, aceptamos con dudas y el tiempo va ajustando esas diferencias. Pero no recuerdo un caso puntual para poner como ejemplo.

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¿Fue necesario establecer una división del trabajo?

P. W: Hacemos toda la investigación juntos: entrevistas, visitas a archivos y demás. Incluso, leemos los mismos libros. Y en ese proceso vamos discutiendo mucho, elaborando y desarmando hipótesis de trabajo y ajustando diferencias. A la hora de escribir nos repartimos el libro a la mitad y cada uno escribe una parte. Pero llegamos a ese punto con el libro bastante definido. Después hay un trabajo de edición cruzada que tiene todos los cambios que vamos considerando necesarios hasta que cada parte nos deja conformes a los dos. Así se va armando el libro.

Al tiempo del inicio, ¿tenía alguno de ustedes, o los dos, una idea más o menos formada sobre la realidad que enmarca el 23 de enero del ´89; o partieron de cero?

F. C: Teníamos la información que estaba dando vuelta pero que resultaba insuficiente y muy inverosímil para explicar La Tablada y al MTP. Pero no sabíamos quiénes eran los protagonistas de la historia ni qué los había llevado a tomar un cuartel. Sí nos pareció desde el principio que la teoría del que habían ido “engañados” era ridícula.

¿Qué los llevó a poner la mirada en este hecho puntual y no en cualquier otro de nuestra historia reciente?

P. W: Era un hecho histórico que nos generaba intriga a nosotros. Y, al mismo tiempo, nos resultaba interesante abordarlo.

LA TABLADA - eh!

 Después de haber profundizado en el mar revuelto que representa este pasaje de la democracia, ¿qué opinión personal les merece Gorriarán Merlo?; ¿con qué otra figura o personaje es comparable?

P. W: Creo que, con sus claroscuros, fue un militante político que participó de varios procesos. Uno de ellos fue la revolución sandinista, otra fue la construcción del PRT-ERP y del Movimiento Todos por la Patria. Sus últimas dos décadas, o tal vez más, tuvo una militancia política clandestina y vinculada a la construcción de estructuras de inteligencia. Obviamente, esa práctica impregnó su lectura de los procesos políticos. Eso no puede despegarse de cómo fue modificándose la línea política del MTP.

Teniendo en cuenta el estado de situación política y social en enero del ´89, ¿en el hipotético caso de haberse alcanzado el objetivo previsto en La Tablada, ese éxito parcial le garantizaba un triunfo al MTP?

F. C: No, claro que no. Toda revolución o cambio profundo de modelo político tiene como condición de posibilidad un amplio apoyo social. Y ellos, el MTP, era un grupo muy chico de la izquierda, sin una amplia organización territorial, ni dirigentes y cuadros técnicos como para enfrentar la conducción de un Estado. Es decir, aun tomando los tanques y llegando a Plaza de Mayo no tenían posibilidad de hacerse cargo de nada.

¿A quién, o a quiénes, benefició la toma del Regimiento de Infantería? ¿A quién o a quiénes perjudicó más y, por qué?

F. C: La operación de La Tablada benefició a los militares y a la derecha que reclamaba impunidad por los crímenes de la dictadura. Fueron los únicos beneficiados. Para el Gobierno radical fue el comienzo del fin, para el MTP significó su disolución y para la sociedad en general implicó un trauma gigantesco y mucha incertidumbre. Para la izquierda fue un mazazo a sus proyectos políticos.

 

Sobre El Autor

Ex funcionario de carrera en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Desempeñó el cargo de Jefe de Difusión entre 1988 y 1995. Se retiró computando veinticinco años de antigüedad, en octubre de 2000, habiendo ejercido desde 1995 la función de Jefe del Departamento de Técnica Legislativa y Jurisprudencia Parlamentaria. Fue delegado de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) - Responsable del Área Profesionales- en el Poder Legislativo Nacional. Abogado egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la U.B.A. Asesor de promotores culturales. Ensayista. Expositor en Jornadas y Encuentros de interés cultural. Integró el Programa de Literatura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Se desempeña en el Centro de Narrativa Policial H. Bustos Domecq. Es secretario de Redacción de Evaristo Cultural, revista de arte y cultura que cuenta con auspicio institucional de la Biblioteca Nacional (M.M.)

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